La abdominoplastia es una intervención quirúrgica destinada a eliminar el exceso de piel y grasa del abdomen y mejorar la firmeza de la pared abdominal. Está especialmente indicada en pacientes que han sufrido pérdidas importantes de peso, en mujeres tras embarazos con gran distensión abdominal o en casos donde existe debilidad o separación de los músculos abdominales.
Mediante esta cirugía se consigue un abdomen más plano, firme y una cintura más definida. En algunos casos puede combinarse con liposucción de flancos para mejorar aún más el contorno corporal.

Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
La primera consulta es fundamental para valorar cada caso de forma personalizada. El especialista analizará la anatomía abdominal, la calidad de la piel y la musculatura, así como las expectativas del paciente.
En algunos casos, cuando el exceso de piel y grasa se localiza principalmente por debajo del ombligo, puede realizarse una técnica menos invasiva llamada miniabdominoplastia.
Antes de la intervención se proporcionarán instrucciones específicas sobre alimentación, medicación y hábitos como el tabaco, para garantizar una cirugía segura. También se recomienda acudir acompañado el día de la intervención.
La abdominoplastia se realiza en quirófano, dentro de una clínica u hospital, generalmente bajo anestesia general, por lo que el paciente permanece dormido y sin dolor durante toda la intervención.
La cirugía se realiza mediante una incisión horizontal baja, situada justo por encima del pubis, donde posteriormente quedará la cicatriz. En muchos casos también se realiza una pequeña incisión alrededor del ombligo para recolocarlo en su nueva posición.
Durante la intervención se tensan los músculos abdominales, corrigiendo su separación cuando existe, y se elimina el exceso de piel y grasa. Esto permite conseguir un abdomen más firme y con un aspecto más juvenil.
Al finalizar la cirugía se colocan drenajes temporales, que se retiran generalmente entre los 3 y 5 días posteriores, y el paciente sale del quirófano con una faja abdominal, que deberá utilizar aproximadamente durante un mes.
La duración de la cirugía suele ser de entre 2 y 4 horas.
Para mayor seguridad y comodidad del paciente, se recomienda permanecer ingresado una noche en la clínica tras la intervención. Esto permite realizar un seguimiento cercano durante las primeras horas. El alta médica suele darse al día siguiente de la cirugía.
Durante la cirugía no sentirá dolor, ya que se realiza bajo anestesia. Después pueden aparecer molestias o sensación de tirantez abdominal que se controlan fácilmente con la medicación indicada.
La mayoría de los pacientes pueden reincorporarse al trabajo aproximadamente dos semanas después de la cirugía, dependiendo del tipo de actividad laboral.
Caminar desde los primeros días favorece la recuperación. Sin embargo, los ejercicios intensos o que impliquen esfuerzo abdominal deben evitarse hasta que el especialista lo autorice.
La cicatriz se sitúa en una zona baja del abdomen, diseñada para quedar oculta bajo la ropa interior o el traje de baño. Durante los primeros meses puede tener un tono rosado, pero mejorará progresivamente con el paso del tiempo.