La otoplastia es una intervención quirúrgica destinada a corregir las orejas prominentes o “en soplillo”, acercándolas a una posición más natural y armónica con el resto de la cabeza. También puede realizarse para reducir el tamaño de orejas grandes, corregir asimetrías o mejorar la forma del pabellón auricular.
Se trata de una cirugía solicitada con frecuencia por niños, adolescentes y adultos, ya que las orejas prominentes pueden generar incomodidad con la propia imagen y afectar a la seguridad personal o a las relaciones sociales.
A partir de los 4 años de edad, las orejas han alcanzado prácticamente su desarrollo completo, por lo que la intervención puede realizarse desde esa etapa. Corregir esta alteración de forma temprana puede ayudar a evitar posibles problemas de autoestima o situaciones de incomodidad social. Muchos pacientes que deciden operarse en la edad adulta experimentan posteriormente una mejora significativa en su confianza y percepción de su imagen.

Cirugía Plástica, Estética y Reparadora
En la primera consulta se realiza una valoración detallada del problema y se explica la técnica quirúrgica más adecuada para cada caso. Durante esta visita también se proporcionarán las indicaciones necesarias para prepararse para la intervención.
Es importante informar al especialista sobre hábitos como el tabaco o la toma de medicación, ya que pueden influir en la recuperación. Se recomienda dejar de fumar al menos una o dos semanas antes de la cirugía para favorecer una correcta cicatrización.
Asimismo, es aconsejable que el día de la intervención acuda acompañado por un familiar o persona de confianza que pueda acompañarle de regreso a casa tras el alta.
La otoplastia se realiza en quirófano, dentro de una clínica u hospital. Habitualmente se lleva a cabo con anestesia local y sedación, lo que permite que el paciente se encuentre relajado y sin dolor durante el procedimiento.
En el caso de niños pequeños, suele recomendarse anestesia general, ya que facilita la intervención y evita movimientos durante la cirugía.
La técnica utilizada dependerá de las características de cada paciente. En la mayoría de los casos se realiza una pequeña incisión en la parte posterior de la oreja, lo que permite acceder al cartílago auricular. A partir de ahí se remodela el cartílago para darle una forma más natural, fijándolo mediante suturas internas que mantienen la nueva posición.
Aunque en ocasiones solo una oreja parezca prominente, es frecuente intervenir ambas orejas para conseguir un resultado más simétrico y equilibrado.
Al finalizar la cirugía se coloca un vendaje protector alrededor de la cabeza, que suele retirarse en los primeros 2 o 3 días.
Cuando la otoplastia es realizada por un cirujano plástico cualificado, las complicaciones son poco frecuentes. Como en cualquier intervención quirúrgica, pueden existir riesgos, aunque suelen ser poco comunes y de escasa importancia.
La duración aproximada de la intervención es de alrededor de 2 horas.
La otoplastia es una cirugía ambulatoria, por lo que no suele requerir ingreso hospitalario. En la mayoría de los casos el paciente puede regresar a casa el mismo día de la intervención, tras un breve periodo de observación médica.
Durante la intervención no sentirá dolor, ya que se realiza bajo anestesia. Después de la cirugía pueden aparecer molestias leves, que normalmente se controlan fácilmente con la medicación indicada por su especialista.
La mayoría de los adultos pueden volver al trabajo aproximadamente a los 5 días de la cirugía. En el caso de los niños, suelen reincorporarse al colegio en alrededor de una semana, evitando al principio actividades físicas intensas.
Se recomienda mantener reposo relativo durante los primeros 3 a 5 días y evitar actividades físicas intensas o deportes durante aproximadamente 3 semanas, siguiendo siempre las indicaciones del especialista.
La cicatriz de la otoplastia se sitúa detrás de la oreja, en una zona poco visible, por lo que normalmente queda muy bien disimulada con el paso del tiempo.
Durante los primeros días es normal que las orejas estén inflamadas o algo enrojecidas. El enrojecimiento puede durar alrededor de 10 días, y al principio puede notarse una sensación de orejas “acolchadas” o cambios leves en la sensibilidad. En aproximadamente 3 semanas el aspecto suele ser ya muy natural.